miércoles, 28 de enero de 2009

Cuidado con el uso de tacones altos


Culturalmente siempre se asocia la elegancia con los tacones altos en el caso de las mujeres. La mayoría de ellas utilizan tacones para trabajar, caminar, salir de fiesta… Y es que es cierto que dan la sensación de tener la pierna más larga y estilizar la figura, pero son más los perjuicios que causan que los beneficios.

Normalmente las mujeres que utilizan zapatos con tacones muy altos acaban desarrollando un sin fin de trastornos que acaban traduciéndose en dolores, no solamente en los pies, sino en zonas como la columna o las piernas. En los tacones como en todo es importante mantener la justa proporción y no excedernos en su uso o altura, ya que demasiados años maltratando de esta manera a nuestro cuerpo pueden pasar factura.

Normalmente dos son los flancos que inciden directamente en el maltrato de los pies. Por un lado las punteras son demasiado estrechas para aguantar los pies, y por el otro los tacones demasiado altos. Normalmente lo recomendado por los podólogos es utilizar un tacón que no supere los tres centímetros y que sea ancho abarcando todo el talón. Pero la realidad y las modas son otras, pues se usa un tacón mayor y cada vez más estrecho.

Andar con tacones obliga a desplazar el peso del cuerpo hacia adelante, siendo los dedos del pie y el empeine los que soportan todo el peso del cuerpo cargando la tensión en esta zona, lo que lleva a que los pies se hinchen y nos molesten, ya que el peso no se reparte a lo largo de toda la superficie. Esta situación repetida durante años es lo que hace que se generen trastornos en los huesos de los pies como juanetes, dedos de martillo… Estos problemas se derivan de un desplazamiento de los huesos de los dedos hacia fuera debido a la sobrecarga.

Pero la cosa no queda ahí, ya que el uso continuado de tacones en muchas casos hace que las piernas no caminen de forma normal, sino que se tiende a arquear a la altura de las rodillas incidiendo en esta zona y trasladando la presión. Esta fuerza constante en las rodillas puede ser el detonante de un desgaste de esta articulación derivando en una artrosis prematura.

Además, muchas mujeres tienden a arquear la espalda para mantener el equilibrio a la hora de andar con tacones, lo que influye directamente en la postura y en la sobrecarga lumbar y cervical que aumenta. De esta manera los dolores de espalda pueden ser habituales y llegar a causar molestias crónicas en esta parte de nuestro cuerpo.

Sí que es cierto que muchas mujeres aguantan mejor que otras el equilibrio y por lo tanto los daños no son los mismos. Además, el uso de un calzado más cómodo que reparte mejor el peso del cuerpo a pesar de llevar tacón alto es primordial. Aunque desde luego si notamos molestias al usar tacones y los pies se nos hinchan y duelen es mejor no seguir con ellos y usar un calzado más bajo y cómodo para evitar futuros problemas.

jueves, 22 de enero de 2009

Más intensidad equivale a quemar más grasa

Hay algo de error en eso de que andando o corriendo a baja velocidad se quema más grasa que con el ejercicio aeróbico de alta instensidad. La cuestión es que si el ejercico es aeróbico de baja intensidad, de todas las calorías quemadas el 60% es a base de grasas. En cambio si es aeróbico de alta intensidad sólo es el 40%.

Pero hay que tener en cuenta el número total de calorías gastadas, ya que si andando quemamos en una hora 250 kcal, 150 serán a base de quemar grasa. Pero corriendo a buen ritmo en una hora quemaremos unas 600 kcal, que suponen 240 kcal a base de grasa. Comprobamos así que se gasta más grasa con el ejercicio aeróbico de alta intensidad en el mismo tiempo.

Además una alta intensidad supone una aceleración del metabolismo, que continuará quemando grasas después de haber parado la actividad y hasta recuperar. Pero ojo, esto no quiere decir que hay que correr hasta morir para quemar más grasa, cada uno debe buscar su ritmo de entreno.

Lo que para una persona correr a 7 km/h es un ejercicio aeróbico de baja intensidad, para otras será de alta intensidad. Por lo que debe de ser cada uno el que establezca su ritmo de entrenamiento quemagrasas. Un pulsómetro puede ser de mucha ayuda para esto, estableciendo un ritmo de entreno del 80% de la frecuencia cardíaca máxima para hacer que quememos más grasas.

Así que queda desmentido el mito de que andando se quema más grasa que corriendo, ya que aunque andando se queme más porcentaje de grasa, al correr quemamos más calorías y el total de calorías quemadas a base de grasa sale ganando.


 
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